Descubrir los ‘Secretos de Lanzarote’ a través de una guía con encanto. La primera parada de nuestra ruta que acabamos de iniciar nos llevará al sur de Lanzarote. Conoceremos los jardines de sal que la mano del hombre ha creado en la costa de Yaiza, el espectacular lago verde surgido de un volcán submarino y los sobrecogedores paisajes de las erupciones volcánicas en el Parque Nacional de Timanfaya.

La historia de Lanzarote no se entiende sin sus salinas. La extracción de sal marina con métodos artesanales ha estado presente en las islas desde hace siglos. De hecho, las más antiguas de Canarias, que datan de 1520, se encuentran bajo el imponente risco de Famara en Lanzarote frente a la isla de La Graciosa.

Las salinas han estado ligadas a la pesca y a las industrias de la salazón y conservas de pescado que en Lanzarote tuvieron su auge a comienzos del siglo pasado. Pasando el pueblo de Yaiza, en dirección hacia Playa Blanca, nos encontramos con las Salinas de Janubio, que en la actualidad son las mayores de Canarias en producción artesana de sal marina.

Salinas de Janubio
Salinas de Janubio

La sal que produce Janubio es 100% natural, sin conservantes ni aditivos y que sirve de base para la elaboración de una de las gamas de cuidado de la piel de Aloe Plus Lanzarote: sales de baño de aloe vera, cochinilla y sal pura, así como el jabón de sal marina y algas.

Si seguimos avanzando por esa misma carretera nos encontramos con los Hervideros, denominados así porque en ocasiones sientes que el mar hierve al contacto con las piedras de fuego que llegaban al océano tras ser expulsadas por los volcanes.

Los Hervideros
Los Hervideros

Un paisaje que es fruto de las erupciones que asolaron Lanzarote en el siglo XVIII y que cambiaron por completo la fisonomía de la isla.

Unos sinuosos caminos entre las lavas volcánicas nos permite sentir las olas en su batir contra los acantilados.

Antes de adentrarnos en el pueblo de El Golfo, cita ineludible si queremos degustar un buen pescado o marisco, debemos dirigirnos por una pequeña vereda volcánica hacia el Charco de Los Clicos, una laguna de agua marina cuyas microscópicas algas le han dado un espectacular color verde esmeralda. Un paisaje que sirvió de inspiración al cineasta Pedro Almodóvar para su película ‘Los abrazos rotos’, rodada en Lanzarote.

Charco de Los Clicos
Charco de Los Clicos

Un charco que se ha formado en el cráter de lo que fue un volcán y que nos vuelve a revelar que lo que fue desolación y destrucción hace varios siglos para Lanzarote es ahora fuente de belleza paisajística.

La última de las paradas de esta primera excursión por Lanzarote es el Parque Nacional de Timanfaya, una superficie de 51 kilómetros cuadrados que se creó a raíz de las erupciones volcánicas acaecidas en Lanzarote entre 1730-1736 y con posterioridad en el año 1824.

Diablo de Timanfaya
Diablo de Timanfaya

Antes de acceder al centro turístico de Las Montañas del Fuego puedes darte un pequeño paseo a lomos de un camello (en realidad son dromedarios) en un sendero habilitado dentro del Parque Nacional.

Ya en el interior de Las Montañas del Fuego existe un tramo de unos 14 kilómetros acondicionado para su visita denominado ‘Ruta de los Volcanes’ que se realiza en autocar y que aconsejamos no perderse.

Parque Nacional de Timanfaya
Parque Nacional de Timanfaya

Otras de las atracciones son los famosos géiseres que se forman cuando el agua toma contacto con las altas temperaturas del interior de la tierra, la combustión de aulagas (plantas autóctonas) o la cocina de alimentos con el calor natural de la tierra en un horno natural.

Sal y fuego, dos elementos que forman parte del ADN de una tierra quemada por los volcanes pero que la mano del hombre ha sabido moldear hasta convertir a Lanzarote en uno de los destinos turísticos más bellos del planeta. Ahora te toca a ti descubrirla con todos los sentidos.